Opinión: “Feliz cumpleaños San Miguel” por Matias Freire

Por Matías Freire, concejal de San Miguel.

Este mes la comuna de San Miguel cumple 123 años. En agosto de 1896 fue fundada, y desde entonces su historia se ha nutrido de importantes hitos que la han convertido en una comuna importante desde un punto de vista identitario. Fue escenario de la expansión demográfica de Santiago a principios del S.XX, asentándose numerosos grupos, principalmente de clase media, funcionarios públicos y familias tradicionales, que levantaron características casas, algunas que se conservan hasta el día de hoy. También la comuna fue parte de procesos históricos nacionales, como las tomas de terreno que dieron vida a emblemáticas poblaciones que hoy son parte de comunas vecinas (a fines de los 80s y principios de los 90s San Joaquín y Pedro Aguirre Cerda se separaron de San Miguel). Nuestra comuna también fue testigo del truncado proceso de desarrollo industrial, albergando en su seno fábricas emblemáticas como MADECO y MADEMSA. También destacó esta comuna por ser uno de los bastiones de resistencia frente a la dictadura de Augusto Pinochet. Acá murió Miguel Enríquez y André Jarlán –entre otros-, se efectuaron diversas manifestaciones enmarcadas en las llamadas “Jornadas de Protesta Nacional”. Desde estos barrios Los Prisioneros denunciaban el abandono de las industrias, la deficiencia de la educación pública, el apagón cultural y la carencia de una identidad, entre otras cosas.

De esta historia llena de hitos, lamentablemente poco se sabe. Desde fines del siglo pasado y comienzos del actual, la comuna empezó a experimentar cambios en su fisonomía. Llegó la “modernidad”. Comenzaron a desaparecer emblemáticos lugares, como la Ciudad del Niño, la viña Concha y Toro,  el Anfiteatro, entre muchas más que sería largo nombrar. El mercado comenzó a dictar la pauta de lo que sería el nuevo San Miguel. Poco a poco sobre el cadáver de estos emblemáticos lugares, y de añosas casonas se comenzaron a levantar enormes edificios, producto de la falta de regulación y la consiguiente especulación inmobiliaria. Proceso que continúa hasta hoy, ya que es común que nuestro horizonte tenga por paisaje alguna grúa, y donde otrora brillaba el sol, hoy sean las sombras las que cubran nuestras casas. Este cambio demográfico, producto de una nula planificación, y que se arrastra desde hace varios años ha tenido una serie de consecuencias negativas que perciben nuestros vecinos a diario. Hay problemas en el alcantarillado, en la presión de agua. Los tacos se apoderaron de nuestras calles. La delincuencia no da tregua. Los camiones de las constructoras destruyen el pavimento, cortan cables, botan árboles, causan daños a terceros, frente a una fiscalización a todas luces insuficiente. Y es lamentable, porque una comuna que se caracterizó históricamente por resistir, por ser combativa, no puede hacer frente a este panorama de destrucción urbana, porque las mismas leyes amparan al mercado inmobiliario que frenéticamente hizo y sigue haciendo de las suyas en nuestro suelo.

Todo esto trajo un detrimento a la calidad de vida, y cuando se intentó hacer algo –insuficiente también- el daño ya estaba hecho, y el San Miguel de nuestros padres y abuelos se transformó en lo que es hoy. Una comuna que creció de golpe, sin asimilar de buena forma el cambio, y donde las áreas verdes están en déficit, y donde la identidad se torna difusa.

A pesar de lo anterior, aún existen sectores de la comuna que siguen batallando por recomponer el tejido social dañado tras este impacto. Que siguen intentando mantener y defender la vida de barrio como un derecho. Hijos y nietos de históricos vecinos, y otros que sin tener ancestros sanmiguelinos han llegado y han sabido asimilar esa identidad tradicional. Son ellos a quienes debemos agradecer y celebrar en este nuevo cumpleaños. Son ellos a quienes debemos apoyar y cuya lucha debemos convertir en nuestra lucha.

San Miguel está herido, pero no muerto. Alicaído, pero no derrotado. Sigue siendo un lugar donde vale la pena vivir, pero por su gente. Por el empuje y la garra de ellos. Ahora le toca a las autoridades estar a la altura y defender la historia y el legado de una comuna que pide respeto y protección. La puerta sur. “El dulce perfume del amanecer” como dijeran Los Prisioneros. Feliz cumpleaños San Miguel.

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